cigarette

Evitar o dejar el tabaquismo y el tabaquismo pasivo, son unas de las mejores inversiones que usted puede hacer para la salud ocular a corto y a largo plazo.

Tanto en la adolescencia como a los veinte años—cuando la adultez se ve lejana— fumar aumenta el riesgo futuro de sufrir de cataratas y degeneración macular relacionada con la edad (DMRE). Cuanto más fuma una persona, más altos son los riesgos. La buena noticia es que una vez que dejan de fumar, el riesgo de que contraigan estas enfermedades oculares se vuelve prácticamente tan bajo como para quienes nunca fumaron.

Fumar también aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares que indirectamente impactan en la salud de los ojos. Además, el humo del tabaco, incluso en el caso de los fumadores pasivos, es un agente irritante que empeora los ojos secos, una condición muy incómoda que suelen presentar las mujeres luego de la menopausia.

Fumar aumenta el riesgo de pérdida grave de la visión en personas que presentan otras enfermedades oftalmológicas. Y cuando las mujeres fuman durante el embarazo, existen más posibilidades de que den a luz en forma prematura, dejando al bebé expuesto a un mayor riesgo de que contraiga la enfermedad llamada retinopatía del prematuro que podría provocar su ceguera, como así también otros problemas de salud.

La Sociedad Americana del Cáncer cuenta con recursos para ayudar a la gente que desee dejar de fumar.

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