La retinopatía de la prematuridad se presenta con mayor frecuencia en bebés pequeños con un peso muy bajo al nacer o nacidos en una etapa gestacional más temprana. Por ejemplo, un bebé prematuro de 28 semanas tiene un mayor riesgo de desarrollar retinopatía de la prematuridad que un bebé prematuro de 32 semanas.

En algunos casos, los vasos sanguíneos anormales pueden reducirse en tamaño y desaparecen sin tratamiento. En otros casos, los vasos pueden continuar desarrollándose y problemas graves de los ojos y la visión pueden ocurrir. Por ejemplo:

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