Si los problemas de un ojo diabético no son tratados, una retinopatía diabética proliferativa (RDP) puede desarrollarse. Una obstrucción de los vasos sanguíneos debida a una isquemia puede llevar al crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales en la retina (neovascularización) y hacer daño a la retina, causando arrugas o un desprendimiento de retina. La neovascularización puede incluso causar glaucoma, un daño al nervio óptico (el nervio óptico lleva las imágenes del ojo hacia cerebro).

Woman in exam roomUn control estricto de la glicemia y la presión arterial, así como visitas periódicas a su oftalmólogo para una detección de retinopatía diabética, son claves para prevenir la enfermedad y una pérdida de la visión.

Escrito por
Revisado por Dr. Robert H. Janigian Jr. el 01 de Sept., 2013

Pop needs to be configured.