Un blefaroespasmo puede suceder en cualquier persona, y las causas pueden no ser claras. Su aparición puede venir sin previo aviso. A veces los espasmos se alivian o desaparecen por completo cuando la persona duerme o se concentra en una tarea.

Ciertos elementos se asocian con el desarrollo de un movimiento involuntario del ojo o pueden prolongarlo, entre ellos:

  • El alcohol;
  • La cafeína;
  • Fatiga;
  • Irritación de la superficie del ojo o el interior de los párpados;
  • Falta de sueño;
  • Esfuerzo físico;
  • Fumar cigarrillos;
  • Estrés.

La herencia puede estar relacionada con el desarrollo de un blefaroespasmo en contados casos.

Otras condiciones oculares pueden suceder antes de un blefaroespasmo o al mismo tiempo. Estas incluyen blefaritis, ojo seco, sensibilidad a la luz y la conjuntivitis (ojo rojo).

En muy raras ocasiones, los espasmos pueden ser una señal de un desorden del cerebro o el sistema nervioso, como una parálisis de Bell o la enfermedad de Parkinson. En estos casos, la afección del ojo es, por lo general, sólo una parte de los síntomas.

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